sábado, 24 de mayo de 2008

ISMAEL Y SU PASEO POR EXTREMADURA.

Era media tarde e Ismael, al igual que todos
sus compañeros, había salido de clase.


Hacia frío y no paraba de llover.


Ismael solía hacer los deberes en la biblioteca
de

Villanueva de la Serena
, el ambiente le permitía concentrarse más y tener
más a mano el material que pudiera necesitar.


Ese día no tenía muchas ganas de trabajar, era
jueves y no tenía muchos deberes por medio, pero sentía gran afición por la
lectura. En la biblioteca había libros de todos los géneros:


Literatura, Ciencias, Historia......


“! Ojearé éste ¡ Historia de

Extremadura
, así de paso me sirve para hacer el comentario de texto que nos
mandó el profe”, se dijo Ismael.


Cuando regresaba a su mesa con aquel pequeño
libro en mano -! Pop....¡tropezó con la pata de una silla y aterrizó en el
suelo. !Ay,Ay,Ay..., qué golpe me he dado, qué dolor!.


¿De dónde vendrían aquellos quejidos?.Se
preguntó Ismael mucha gente no había, y además la voz era muy fina. En aquel
momento, exaltado, vio cómo se levantaba la tapa del libro y se asomaba una
pequeña bellota.


-!Tanto tiempo sin que me movieran de mi
estantería¡.Hoy que a alguien le da por cogerme, no lo puede hacer de otra
manera que con semejante porrazo, !ay, qué dolor!. !Eh..! ¿Has sido tú, mocoso?
Nombre educadamente empezó a pedirle disculpas estaba nervioso, era algo que
jamás había visto.


-!Una bellota que habla!. !Madre mía!. ¿te
puedo tocar?. Le pregunto Nombre.


Bellotita se quedó un poco pensativa, tenía
miedo que lo hiciera pensando que lo podía aplastar, pero al mismo tiempo sentía
ganas de tocar carne humana algún día.


Éste fue el saludo de amistad que les iba a
hacer muy amigos. Se miraron calladamente. Los dos querían hacerse preguntas
pero no sabían cuál de ellos empezar.


Ismael entonces le dijo:


¿Qué haces tú aquí en este libro de historia?
lo normal es que estuvieras en uno de Ciencias Naturales, ¡no. .?


- Puede ser que tengas razón, pero tengo
motivos más que suficientes para estar. Trabajo en el archivo de Historia de
Extremadura, ¿Comprenderás que mejor representante que una bellota, tan guapa y
hermosa como yo, no iban a encontrar?.También cuenta la preparación y
conocimiento de Extremadura toda mi vida la viví, la vivo y la viviré aquí, no
tengo edad porque soy infinita y no llevo cuenta de los años, una pequeña
carcajada cada vez que la oía hablar, veía los gestos que no paraba de hacer con
las manos.¡Era tan simpática!.¿Quizás...? ¿me podrías echar una mano ?. Tengo
que hacer un pequeño resumen de Historia y no sé cómo dijo Nombre.


-¡Bueno...!.- Exclamó bellotita.-¡Pero...! ten
en cuenta que vas a tener que aguantarme mucho y si me dan cuerda, ... Pondré
manos a la obra y empezaré a buscar. Vayamos al Archivo Histórico y busquemos
dijo Bellotita. ¡Tengo aquí algo interesante!. Antes voy a ponerme en contacto
con Guada. - ¿Quién es Guada?, - tranquilo, cuando llegue, te la presentaré.


Bellotita llamó a Guada, "La Cigüeña", una
íntima amiga que tenía algún parentesco con ella.


Los dos mandaban de la misma tierra extremeña
igual que sus primeros pobladores: los Lusitanos, Vettones y Turdetanos.


- ¡ Ya estoy aquí Bellotita!. Como me pediste
antes de venir aquí, realicé los trámites para visitar al señor Viriato. Vayamos
a verle sin perder más tiempo!.


Viriato los recibió muy atentamente, ¿este es
Ismael el jovencito del que me hablaste, verdad?. Yo soy Viriato muy conocido
por mis paisanos y buen conocedor de estos terrenos, ya que mi vida como pastor
la pasé en la Sierra de la Estrella.


Me pidieron ayuda para luchar contra las
Legiones Romanas a las que, todos juntos, hemos vencido, vencimos a Vetilio,
luego a Máximo Serviliano... y luego conseguimos que firmaran la paz. ¡ Dicen
que esta derrota no ha gustado en Roma!. Ahora envían a Servilio Cepino a pelear
contra mí.


Bellotita estaba nerviosa, Ismael no le quitaba
los ojos de encima y Guada...:


¡Bueno, muchas gracias señor Viriato!, nos
tenemos que marchar.


- ¡Adiós!, hasta otro día. Guada era cigüeña
muy valiente y no se cortaba un pelo.


-¡Voy a llevaros a los del otro bando, a los
Romanos!


-¡ Pero Guada!, ¿tú estás bien?, replicó
Ismael. Bellotita estaba tranquila porque los conocía muy bien e igual que Guada
no tenía ningún miedo. Emprendieron vuelo hacia Emérita Augusta, su capital.


El viaje no fue pesado, se presentaron allí en
seguida. ¡Qué capital más grande!, Exclamó Ismael.-¿Desde aquí arriba dices que
es grande?.


Espera que aterricemos, verás lo grande que es,
exclamó Guada.


Bellotita, la guía turística, empezó a contarle
cosas del origen de esta ciudad.


Esta ciudad fue fundada en el año 25 a.c por el
legado imperial Publio Carisio. Es a la vez Sede del Vicarius Hispaniarium, para
que me entiendas, la capital hispana. Se calcula que la población sobrepasa los
40.000 habitantes...


Guada aterrizó a la entrada del teatro.


- ¡Gran actuación esta noche!, Exclamó un
romano que vestía una especie de túnica blanca.


Bellotita pensó que sería interesante ir a
verla y pasar un buen rato.


Faltaba poco para que el reloj de arena diera
las diez, hora del inicio de la obra, estaban los graderíos hasta arriba, había
unas 6.000 personas.


-¡Mira!, allá bajo está "La Orchestra", es
donde se coloca el coro. Por el centro es por donde salen los actores a
escena... Bellotita gozaba cuando contaba todas estas cosas.


Ese día era especial. En el palco principal se
encontraba Marco Agripa, yerno de Augusto, junto a el, el Vicarius Hispaniarum
contemplaba la obra que su invitado había ordenado levantar. También se
encontraban otras autoridades.


Los aplausos de la gente eran interminables. La
obra estaba resultando un éxito. Bellotita, Guada y Ismael se sentían a gusto.


Como ya era algo tarde. Decidieron salir de
allí para ir a visitar otro sitio.


-¡Vamos al hipódromo donde los romanos celebran
grandes competiciones de carros, tirados por dos o cuatro caballos!.


-¡Oh, las carreras ya están terminando!,
exclamó Guada. De todos modos, vamos a ver quién ha ganado. En la primera
carrera parece que ha sido Paulus, en la segunda Marcianus, dicen que por ahora
no hay quién les gane, aunque lo bonito es participar.


Siguieron caminando y viendo el ambiente que se
respiraba en esta ciudad romana. Pasaron por el Acueducto, luego vieron el
puente sobre el río Guadiana. Llegaron al “arco de Trajano”.


-¡Vamos a visitar el Foro Municipal!, es el
lugar donde los romanos ponen el mercado, tienen las tertulias,..., aquí se
juntan todas las clases sociales, políticas y discuten los problemas de todos.
¿Ves aquel grupo de romanos?, son el abogado Decianus, el médico Publio
Seertorius, el arquitecto Gaius lulius, autor del puente de Alcántara. También
está el escultor Gaius Aulus, autor de algunas estatuas del Foro.


Dieron un gran paseo por los diversos templos.


Sin darse cuenta, nuestros amigos se alejaron
de los romanos.


Los Visigodos ocupan ahora su atención aunque
la antigua Emerita


Augusta sigue siendo la residencia del Dux y
del Gobernador de la


Provincia Lusitana. También es Sede
Metropolitana del mismo territorio.


-¿Quiénes son esos señores que han llegado de
África?, preguntó Ismael a sus amigos.


-¡ Qué cosas tiene este jovencito!, dijo
Bellotita. Son árabes. Su religión es el Islam. Conocemos a uno de ellos, a Musa
Ibn Nusayr que tomó Mérida al mando de unos 8.000 hombres.


Mientras tanto en uno de los rincones del
archivo, Guada estiró el pescuezo para mirar lo que se encontraba en la
estantería de arriba.


-Bellotita,¡enséñale esto!. Aquí se explica
mejor todo eso, ..., lo de las Órdenes Militares,¿no?.


Guada sacó un pergamino enrollado y atado con
un lazo rojo. Cuando lo abrieron...


-¡Ah...!, el mapa que buscaba, exclamó la
pequeña Bellotita. Sabéis, la Reconquista ha hecho que el territorio esté
dividido en estas Órdenes. Guada, ¿te apetece darnos un paseo por estas zonas?.


Emprendieron el vuelo. Pasaron por Montanchez,
Mérida, Alange, Hornachos...


-Todos estos sitios forman la Orden de
Santiago, dijo Guada que se posó un instante para descansar. ¡Extremadura es
muy!.


Se sentaron a contemplar un hermoso paisaje y
de paso comer algunos frutos del Valle del Jerte.


-¡Éstos son cultivos de nuestra tierra!.
Bellotita estaba orgullosa de ver comer las cerezas con tantas ganas. Estaban
riquísimas. Mientras proseguía con sus explicaciones:


-¿Has oído hablar de los Suárez de Figueroa, de
los Zúñiga o los Sánchez de Badajoz...? No, bueno, te solucionaré el problema,
¡hoy no conocéis a nadie!.


Ismael y su paseo por la historia de
Extremadura.


Después de ojear unos papeles, Bellotita pidió
cita con el rey Sancho IV “El Bravo”.


-¡ Espero que no metamos la pata!, este señor
defiende a los portugueses. Los Bejaranos están en guerra con ellos.


-Mejor lo dejamos para otra ocasión, contestó
Guada. No siendo que me tuerzan un ala y después...


Guada tenía mucha razón, además las guerras a
nadie gustaban.


-Donde podemos ir es al Honrado Concejo y
saludar a Alfonso X “El Sabio”.


-¿Qué...?, dijo el pobre Ismael.


-Sabéis por aquí cruzan dos cañadas muy
importantes. La cañada leonesa por donde los rebaños salen para el norte y la
cañada segoviana que van hacia los patos orientales. Es en Villanueva de la
Serena donde tienen los archivos los señores del Concejo.


Fueron al Castillo de Montemolin. Aquel día
había Concejo General de las Mestas, se encontraban los dirigentes de las
Órdenes Militares con el rey Alfonso.


No se daban cuenta cómo corría el tiempo.


-¡Tachan, tachan, ta, ta, ta... tachan!.


-¿y ese ruido?, exclamó Ismael.


-Yo digo que están cerca de aquí sus
Majestades. Para Guada esas trompetas eran muy conocidas.


-¡Sí!, replicó Bellotita, están sonando en
palacio, seguro es para leer el mensaje de Isabel I, están en Cáceres, ¡Vamos
Guada, llévenos para allá! creo que la noticia va a ser buena. ¡Me pican las
narices..., y mi abuela decía que esto era una sorpresa!.


"Queda
establecida la paz entre Portugal y Castilla, además queda:


Expulsado
del castillo trujillano el marqués de Villena Don Pedro Pacheco. A la marquesa
de Medellín se le ordena acatar y respetar a la corona y a Don Alonso de Monroy
mando que sean destruidos hasta los cimientos su castillo de Madrigalejos por
ser nido de nobles bandidos.


Quedan
promulgadas las Ordenanzas que regularan todos los
aspectos de la vida
municipal y la organización de su Consejo..."


-¡Bravo, bravo. Viva la Reina!, exclamaba todo
el gentío que se encontraba concentrado alrededor del palacio.


-¡Al fin la paz!, ¿os dais cuenta?, decía
Guada. Era lo mejor que podía suceder.


El ambiente era muy agradable, desde la ventana
de una bonita casa blanca se oían coplas que contaba Jorge Manrique al pueblo
para festejar el acontecimiento.


-Mirad este anuncio. Hoy a Don Fernando le
nombran Gran Maestre de Calatrava. Yo me voy al palacio a ver los
acontecimientos, ¿si queréis venir?. Guada estaba impaciente por ir.


En la explanada del palacio estaban colocadas
dos escuadras de caballería...


Ismael y su paseo por la historia de
Extremadura.


¼


-¡Chicos!, -exclamó Bellotita- necesito ir al
archivo, tengo que mirar unos papeles, ¿me parece...?. ¡Venid, venid a observar
esto!.


Era una lista de conquistadores: Pizarro,
Cortés, Vasco Núñez de Balboa, Pedro de Valdivia, Pedro de Alvarado, Orellana...


-Mañana tienen todos una reunión para dar una
conferencia sobre sus viajes y las conquistas realizadas por ellos.


A Bellotita le parecía interesante asistir a
dichos acontecimientos.


La sala estaba abarrotada de gente:


-¡Chiii...! ¡silencio!, va a hablar el señor
Don Francisco Pizarro.


-Ilustrísimos señores. Quiero ser muy breve.
Les puedo decir que después de luchar contra viento y marea, he conquistado el
Imperio Inca. Quiero dar las gracias a su alteza Carlos I por el nombramiento
que me ha concedido. ¡Muchas gracias!.


-Tiene la palabra Don Hernán Cortés.


-Señores, yo también he tenido él gusto de
pisar el Nuevo Continente, concretamente México y bueno...


-Habla Don Vasco Núñez de Balboa.


-Gracias. Yo fundé la ciudad de Santa María de
Darién en Panamá y crucé hasta llegar al Mar del Sur...


-Le toca el turno a Don Pedro de Valdivia.


-Señorías como ya tienen bien conocido, a lo
largo de estos años llegué hasta Venezuela y Perú y posteriormente...


-Yo tengo ganas de largarme, dijo Guada. Esto
ya es demasiado protocolo. Podríamos ir a descansar un poco, no hemos parado ni
un instante.


-Puede que tengas razón, contestó Ismael.


Mientras Bellotita dormía, Guada se fue a dar
un paseo y Ismael se puso a mirar un pergamino que decía:


A
Bellotita, como agradecimiento al trabajo realizado por nuestra tierra
extremeña, rindiéndole un caluroso homenaje...". Bellotita despertó exaltada.


-He soñado con Juan de Carvajal. ¿Tenéis idea
de quién es?. Es un señor de Trujillo, está en el Vaticano y es consejero del
Papa Calixto III... Parecía que aquel descanso le había venido bien para
despejar un poco sus ideas.


Hacía mucho viento con algo de llovizna. Se oyó
la puerta, era
Guada:


-Traigo noticias. He visto el entierro del Sr.
Galindez de
Carvajal, ¡no podéis imaginar la cantidad de gente que
había!.


También dicen que ha fallecido en Trujillo D.
Diego García de
Paredes que luchó junto al Gran Capitán.


-Si os parece buena idea, podríamos acercarnos
a Badajoz.


Montaron de nuevo encima de Guada y
emprendieron vuelo hacia esa ciudad. Aterrizaron en la Plaza Alta.


-¡Podías tener más cuidado mocoso!, le dijo un
hombre muy serio a Ismael.


-¡Qué señor más fiera!, ¿quién será?
Bellotita rápidamente hizo un repaso fotogénico en su mente.


-¡Claro, es uno de los hermanos Sánchez de
Badajoz!. Disculpe Vd. a Ismael.


-Disculpado está. ¿Os apetece entrar a tomar
algo?, me esperan unos amigos.


Entraron en una taberna y allí les presentaron
a varios caballeros:


-Aquí el Sr. Gregorio López, fiscal del Consejo
Real de Castilla, D. Juan de Ovando otro gran jurista,...


La tertulia estaba siendo muy amena y
agradable, pero...


-Muchas
gracias señores. Nos tenemos que ir y... Guada fue la primera en salir
exclamando:


-¡Oh
genios de Extremadura, hombre cultos y educados, historiadores, poetas
aventureros, me encanta escucharos! Sois


-Pero
Guada, ¿te gusta hacer poesías?, le preguntó Ismael.


-¡Pues,
sí!.


-¡Buenas padre!, saludaron educadamente a un
fraile que pasaba por allí. Se trataba de Pedro de Alcántara, persona muy famosa
dentro de la Iglesia.


Siguieron caminando. Llegaron a un lugar
repleto de gente.


Bellotita se acercó hasta allí y vio un cartel
que decía:


-"Hoy a las cinco de la tarde habrá un acto en
el que participarán los ilustres señores:


-Romero de Cepada, poeta.


-Pedro de Valencia, humanista y poeta.


- Cristóbal de Mesa, poeta.


-Ruiz López de Segura.


-Benito Arias Montano.


-Pedro Cieza de León.


Todos los que deseen asistir...".


-¿Os parece buena idea hacer un viaje
cultural?, tengo ganas de volar un rato, dijo Guada.


Bellotita y Ismael montaron encima de ella.
Llegaron a Guadalupe con su hermoso Monasterio. Luego siguieron hacia Plasencia.


-¡ Creo...! ¿Os gustaría conocer a un pintor
llamado Luis Morales "El Divino", preguntó Bellotita.


Aterrizó Guada al lado de su casa y...


-Buenas Sr. Morales. Mire nos gustaría ver
algunas de sus obras, ¿si no le importa enseñárnoslas?.


El Sr. Morales les enseñó algunos de sus
cuadros.


-¡Mirad!. Éste es "El Cristo de la Piedad".
Aquí "El Ecce Homo", de todos modos el más conocido de mí es “La Virgen con el
Niño”.


-Bueno señor, ¡adiós y gracias por todo!.


Corría el
año de 1808.


-¡La Guerra, se ha declarado la Guerra!.


-¡Pero!, ¿qué voces son esas?, exclamó
Bellotita medio asustada.


La noticia corría por todas partes, de boca en
boca.


D. Esteban Fernández de Monleón traía la
noticia de Madrid, había sido testigo presencial.


¡Dichosa Guerra!, gritó Guada con la mirada al
cielo. ¡Lo mejor es que nos larguemos de aquí a un lugar seguro!.


Mientras que Bellotita y Ismael buscaban un
refugio, Guada fue en busca de más noticias. Llegó hasta un corrillo de gente
donde se oía:


-¡ Han asesinado al Capitán General de
Extremadura y han entregado el poder a una Junta de Defensa de carácter popular
y por los ministros y magistrados de la Real Audiencia presidida por el
corregidor D. Álvaro de Becerra.


Todo esto se ha organizado para defender a la
región de la Invasión Francesa. Cuentan con 13.126 hombres distribuidos por todo
el territorio.


Mientras tanto Bellotita y Ismael chocaron con
Don Martín de Godoy, secretario de la Junta Suprema. Iba acompañado de Don Felix
de Ovalle.


-¡Fuera los franceses!, ¡fuera, fuera!, gritaba
el gentío por todos lados.


-¡El marqués de Monsalud ha formado una
guerrilla con campesinos!.


¿No es esa Guada?, preguntó Ismael a Bellotita.


-¡Claro que es ella!. ¡Guada, Guada!.


-Al fin os veo de nuevo, decía Guada asustada.
¡No podéis imaginar cómo está el panorama!. En Mérida,


Don Benito, Fregenal de la Sierra y Fuentes de
Cantos, están invadidos por las tropas francesas.


Corría el
año de 1812.


Los franceses al final abandonan Badajoz al ser
vencidos por Wellington.


Parecía que todo estaba más en calma. Lo malo
era ver los destrozos causados por la Guerra. Bellotita iba con la cabeza dando
vueltas y situándose un poco en el tiempo:


-...Godoy, Invasión Francesa, Independencia,
Constitución,... Se me ocurre una idea, ¿os apetece conocer a Muñoz Torrero. Os
lo presentaré. ¡Es un genio!.


-Bueno, bueno. Vale de elogios. Sólo he
participado con Calatrava, Fernández Golfin, Gallardo..., en la elaboración de
la Constitución. Y, como extremeño me siento muy satisfecho. Tenemos que avanzar
y no echarnos atrás.


-Hay que manifestarle nuestro apoyo en nombre
de todo el pueblo extremeño. ¡Viva Extremadura!.


Echaron a correr hacia la estación. Guada
llevaba encima a Ismael y Bellotita pierde casi la boina.


Corría el
año de 1866.


-Hoy inauguración del tramo Badajoz - Ciudad
Real. Pasajeros vayan subiendo.


-¿Os dáis cuenta qué cosa más chula nos han
traído para viajar?.


Así ya no me tendré que molestar tanto en mover
mis bellas alas, dijo Guada toda contenta.


Saludaron por la ventanilla a la gente. Veían a
los agricultores que trabajaban sus tierras. Observaban el humo que salía por
las chimeneas de las fábricas.


Bellotita sabía que la población había
aumentado a pasos gigantescos.


-¿Bellotita, quieres que te regale una novela
para tu santo?, le dijo Ismael. Por lo que he podido comprobar, a ti te gustan
mucho los libros. Ahora hay muy buenos escritores, ¿la quieres de Felipe Trigo?,
creo que es de Villanueva de la Serena, ¿no?. Estudió medicina y terminó
escribiendo novelas, "Jarrapellejos", "El médico rural" ...¡Oh...! de Gabriel y
Galan, de Carolina Coronado.


-¡Cómo pasa el tiempo!, dijo bellotita. ¡Qué de
recuerdos pasan por mi cabeza!. ¿Te acuerdas Guada...?


Aquel viaje histórico había sido muy ameno y
agradable. Se habían comportado como excelentes guías turísticos y
aventureros...


-¡Pero muchacho!. ¿Qué porras haces en el
suelo?, le dijo el conserje de la biblioteca a Ismael.


-¡Eh...!. ¿Qué pasa?. ¿Dónde están mis gafas?.
¡Ay qué dolor de cabeza!. ¿Bellotita, Guada...?.


-¿Qué tonterías dices?, exclamó el
bibliotecario. Vamos es hora de cerrar. ¡Ah!, si quieres bellotas, en el campo
hay muchas.


Ismael pensativo salió despacio camino de casa.
Se había hecho tarde.


-¡ Ismael, Ismael estamos aquí!. Tenemos que
marcharnos ahora. Algún día vendremos a verte. ¿De acuerdo?. ¡Chao!.


-¡De acuerdo!, creo que jamás os olvidaré.


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